“Gracias Padre”: Misa en sufragio por el Padre en Panamá

El sábado 17 de diciembre de 2016 se celebró, en la parroquia de Santa Marta de la ciudad de Panamá, una misa por el eterno descanso de Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, quien falleciera en Roma el pasado 12 de diciembre.

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Opus Dei - “Gracias Padre”: Misa en sufragio por el Padre en Panamá

La misa fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, y concelebrada por algunos sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

Asistieron más de 150 personas, entre fieles de la Obra y sus familias, amigos y cooperadores.

Mons. Ulloa citó algunas reflexiones de la homilía de Mons. Ocariz en el funeral del Padre el 15 de diciembre en la basílica de San Eugenio, en Roma. Destacó la sencillez del Padre, «que no deseaba figurar» y con la cual asumió «sin complejos» la tarea de «ser el sucesor de dos santos: san Josemaría Escrivá y el beato Álvaro del Portillo».

El Arzobispo compartió también que, además de encuentros previos con Mons. Echevarría en Panamá, había podido visitarle en la sede central de la Obra en Roma pocas semanas antes de su fallecimiento. El Padre —contaba Mons. Ulloa— le aseguró que rezaba por él y por su diócesis y que estaba ofreciendo a Dios sus molestias de salud, por la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará precisamente en Panamá en el 2019. Comentó que vio en el Padre a una persona «de una sola pieza» y que su ejemplo de vida, no sólo le había ayudado a él a conocer mejor la Obra, sino que también comprometía a los fieles de la Prelatura en Panamá para vivir a la altura de su ejemplo.

Al finalizar la misa, el señor Carlos Rabat dirigió unas palabras. Adjuntamos el texto escrito:

“Quisiera agradecer en nombre de todos los presentes a Mons. José Domingo Ulloa, Arzobispo Metropolitano de Panamá, quien amablemente ha querido celebrar esta Santa Misa en sufragio del alma de Mons. Javier Echevarría, Obispo Prelado del Opus Dei. Al mismo tiempo, expresamos nuestra más sincera gratitud al Señor Juan Carlos Varela, Excelentísimo Presidente de la República, quien nos ha acompañado en esta celebración eucarística, para manifestar con nosotros su sentido afecto al Padre, tal y como le llamamos con cariño todos sus hijos e hijas espirituales.

Desde que fue electo Obispo Prelado del Opus Dei en 1994, tuvo que asumir la gran responsabilidad de suceder a dos santos: San Josemaría Escrivá de Balaguer y el Beato Álvaro del Portillo. Gracias a su impulso es que en 1996 se inició la labor apostólica del Opus Dei en Panamá. Gracias a él estamos hoy reunidos, y somos partícipes de grandes bendiciones espirituales.

Fue tan solo hace dos años, en agosto de 2014, cuando el Padre estuvo por segunda vez en estas tierras panameñas, acompañado por Monseñor Luis Baura de la Peña, Vicario del Opus Dei en Panamá, quien hoy no nos puede acompañar, porque está celebrando en este mismo momento una Misa en sufragio por el Padre, en San José de Costa Rica.

Durante esa visita, tuvimos la oportunidad de escuchar de viva voz sus enseñanzas. Su amor al Papa y al Arzobispo de esta arquidiócesis se hicieron notar. Durante su visita a Mons. Ulloa expresó su sincera fraternidad, por él ofreció las intenciones de su misa y por él hizo rezar luego de los encuentros pastorales a los que llamamos tertulias. Por sugerencia del Señor Arzobispo, decidió visitar la Catedral Metropolitana de Panamá, para rezar ante la imagen de Santa María La Antigua. Una vez más nos ofreció un ejemplo de docilidad y unidad a las autoridades eclesiásticas.

Una de las grandes alegrías que experimentó el Padre durante su última estancia a Panamá, fue la labor realizada en favor de las mujeres panameñas que se lleva a cabo desde el Instituto Superior Tagua, ubicado en Cerro Azul, donde casualmente hoy se celebra la graduación de una de sus promociones. En esta institución que él impulsó, le removió el esfuerzo que mujeres de escasos recursos hacían por apoyar la construcción de Saxum, un Centro de Convenciones ubicado en Tierra Santa, promovido también por él.

Su espíritu panameño le llevaba a tararear y pedir que en estas fiestas navideñas se cantara el tamborito de esta tierra “Nochebuena Panameña”. Incluso estaba dispuesto a venir a la próxima Jornada Mundial de la Juventud a celebrarse en el 2019, aunque tuviera que venir “nadando”. Ahora sabemos que nos acompañará desde el Cielo.

Quisiera extenderme más y relatar otras anécdotas que he tenido la oportunidad de compartir junto al Padre. Sé que varios de los presentes tienen las suyas propias. Por ahora me basta expresar lo conmovedor que resulta ver a tantas personas reunidas el día de hoy en esta iglesia, unidas en oración para pedir por su alma; aunque también estoy seguro que, como buenos hijos suyos, hemos empezado a acudir a su piadosa intercesión.

Gracias nuevamente, Señor Arzobispo; gracias, Señor Presidente; gracias a todas y a todos… y sobre todo ¡gracias, Padre!”