Un favor para mi tía

Tengo una tía muy querida a la que debo mucho. Hace varios años se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer, que ha ido evolucionando y le ha hecho perder casi totalmente la memoria. Mi tía es soltera y, desde que murió mi abuela, vive sola.

Relatos y favores
Opus Dei - Un favor para mi tía

Tengo una tía muy querida a la que debo mucho. Hace varios años se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer, que ha ido evolucionando y le ha hecho perder casi totalmente la memoria.

Mi tía es soltera y, desde que murió mi abuela, vive sola. Siempre ha sido una mujer emprendedora, independiente y con carácter, por eso no resultó fácil que admitiera la necesidad de una ayuda en su casa; durante mucho tiempo vivió sola, con gran inquietud por parte de toda la familia, ya que resultaba peligroso que saliera sola a la calle.

Recé a Dora y pedí a muchas personas que le rezaran para que mi tía admitiera una persona que viviera con ella para atenderla.

En el mes de mayo la policía llamó por la noche a mis padres porque la encontraron en la madrugada en el suelo del portal de su casa, con hipotermia y la cadera rota. La llevaron al hospital donde la operaron con éxito.

Durante su estancia en el hospital, intensifiqué la oración a Dora y comencé a buscar una cuidadora interna que viviera y se ocupara de ella, estaba convencida de que Dora intercedería y guiaría mis pasos. Efectivamente poco a poco se fueron resolviendo todas las dificultades. Resultó que en la misma calle donde vive mi tía, funciona un centro de día para atender a personas mayores. Fui a preguntar y me dijeron que a lo largo de la semana buscarían una persona para cuando mi tía saliera del hospital. Me pedían una serie de datos de mi tía que yo no tenía, porque su documentación la tenía una persona de mi familia que en esos días estaba ausente. Seguí rezando y fueron apareciendo documentos que mi tía había perdido. Por ejemplo, su DNI cayó al suelo al mover un sillón, su número de la seguridad social lo encontré “por casualidad” en una tarjeta caducada que apareció en casa de mis padres, etc.

La persona que buscaba ya está viviendo con mi tía, que la ha aceptado muy bien. Es una cuidadora cariñosa, competente, con experiencia en atención de enfermos de Alzheimer y que sabe hacer la rehabilitación. Mi tía está muy contenta y hasta parece que su mente está más clara. No tengo ninguna duda de que Dora ha sacado adelante el asunto, ¡hasta la cuidadora ha comenzado a rezarle!

I. I. (Polonia)

22/5/2016